viernes, 24 de julio de 2009

HUMOR: Biznesman humaniza las empresas

Hoy, viernes 24 de julio de 2009, el equipo de La contra de La Vanguardia entrevista a Luisella Traversa
Ella repasa diversos ámbitos de su vida y explica sus inicios como responsable de recursos humanos en la empresa de su marido. Destacan para mí sus referencias a la meditación, la observación, el modelado de las formas de actuar que funcionan y la orientación de las capacidades de cada persona para conseguir sus sueños como forma de conocimiento y acción. No deja de lado la gran pregunta: ¿cuál es tu sueño? Aquella que cada cierto tiempo sería interesante hacerse para alinear internamente lo que un@ es y el lugar al que dirige su vida.
Hace dos días, Ima Sanchís entrevistaba a Carmen Iglesias, quien hacía referencia al humor, saber reírnos de nosotros mismos, como ayuda a la civilización y - por ende - al ser humano, a superar sus problemas.

He conocido hace muy poco tiempo a un personaje que tiene como lema: “Humanicemos las empresas”. Lo primero que hace es hacernos reír con las situaciones con que nos encontramos en el mundo del trabajo, pero lo que en definitiva desea es hacernos pensar a través de la risa y lo disparatado para tomar conciencia.

Os adjunto un relato de Biznesman procedente de su consultorio, más en Sinergia 80-20

CONsultorio de TRAbajo
.
Querido Biznesman: Estoy enamorada de un empleado de personal de limpieza, de origen chino, lo conocí un día en que me quedé trabajando después de hora –como casi siempre- y cuando nos vimos… ¡Fue (hacer el) amor a primera vista! Nos enrollamos y no pudimos contener la pasión entre escritorios, sillas y mesas con impresoras que iban y venían entre nuestros meneos. Mi problema es que soy… ¡la secretaria del Presidente! Y además estoy casada, tengo cuatro hijos y esperando el quinto… ¡Que no sé si es de mi marido o de mi nuevo “novio”, que encima está esperando un hijo con su legítima esposa! ¿Qué hago? . M.M. – Vigo - España .

Querida M.M.: Creo que, ante todo, no debes quedarte trabajando hasta tan tarde y dejar a tus hijos al cuidado de otras personas porque vienen las tentaciones y… ¡Pasa lo que te ha pasado a ti! Pero bueno, paciencia, a estas alturas no importa quién es el padre, cuando el niño nazca lo sabrás al instante, lo importante ahora es que te cuides, que comas y descanses bien y que les digas a tus otros hijos que van a tener un hermanito concebido con mucho amor. Y desde aquí sólo regalarte ánimos y si me permites un breve consejillo, intenta modificar tu dieta, come mucho arroz y arrolladitos primavera, haz meditaciones e interésate por la cultura oriental, tal vez no cuele pero si tu bebé posee rasgos orientales es una forma de acercarte a su verdadero padre y al hermanastro de tu nuevo hijo y si no..., habrás aprendido algo nuevo. Eso sí, si el bebé se parece a tu esposo, que despidan a tu amante ya mismo y que contraten a mujeres cincuentonas con las que simplemente puedas conversar. Y por favor, no hagas más horas extras, las empresas no te las pagan y además mira en qué líos te metes… A propósito, ¿nunca te liaste con tu jefe? Como presidente de una empresa, al menos, tendría que aumentarte el salario sin chistar, ¿no? Y por favor, ¡toma precauciones que ya vas para cinco críos, madre de Dios santa! En fin...

Saluditos bonitos.

domingo, 19 de julio de 2009

Cartas a los padres: La aceptación


“Lo que se resiste persiste. Lo que se acepta se transforma “. Proverbio budista 


Esta es la primera carta que escribo a los padres. Hace ya muchos años que hablamos en los cursos y las reuniones sobre actitudes vitales que orientan positivamente en educación, como ésta: la aceptación. Nuestros hijos, nuestra pareja, nuestra familia, compañer@s,... como seres humanos que son, alimentan su paz interior mediante algo tan sencillo como SER ACEPTADOS, TAL CUAL SON, TAL CUAL SOMOS.


Aceptar es ver algo tal y como es, no como debería ser. Cuando no aceptamos, hacemos una fuerza que enfrenta “lo que es” y “lo que debería ser”, de forma que nos quedamos estancados, sin movernos.

Una de las actitudes más duras de sobrellevar por un niño o adolescente es no ser aceptados como personas, tal cual son. Solo nacer, hay criaturas que no responden a las expectativas que sus padres tenían: por su sexo, su aspecto, características... Ya en la escuela no resultan ser tan list@s como se esperaba, o no obedecen como deberían, resultados escolares penosos, es un desastre, malos hábitos,… Comienzan entonces las comparaciones, en las que siempre perdemos y siempre pierden aquell@s que son más frágiles. Siempre hay alguien mejor, más alto, más listo, más exitoso,….. Pero ni siquiera es@ más lo que sea gana siempre, pues depende de con qué comparemos. Esto, visto desde fuera, vence y tumba al más centrado. Siempre puede con nuestros pequeños, los cuales pueden sentir que no son suficientemente nada. Crecer con ésta fuerza que se opone a lo que eres, con lo que cuentas, la energía que te mueve en el mundo… te impide desarrollarte y moverte.

“Nada hay mejor que ustedes mismos, ahora “Jiddu Krishnamurti

La mejor manera de expresar nuestro amor por los que nos importan y por los que están en nuestra vida es reconocer todos los aspectos de la persona que es, no de la persona que podría ser. Cuando reconocemos a nuestros hijos o educandos como aquella maravilla que podrían ser o serán, les estamos sacando de su centro vital: el presente, lo que ya son. Es entonces cuando comienza la ansiedad y la insatisfacción, siempre en la búsqueda de lo que nunca llega, dejando de lado lo que ya es y ya llegó. Perdemos la oportunidad de atender o reforzar lo que es, de transformar lo que puede y debe ser mejorado, pero desde el momento presente, que es el que auténticamente existe.

“Comprender significa acción inmediata, decir que comprendemos y no actuar es eludir el hecho real” Jiddu Krishnamurti

Aclarada la cuestión sobre aceptar lo que es, pasemos a lo que preocupa a padres y educadores: la conducta indeseada. ¿Debemos aceptar una conducta que no es adecuada o que está teniendo consecuencias negativas? Lo que planteo es relacionarse con esa conducta desde la aceptación, no desde el rechazo. Significa relacionarnos con el momento presente sin rechazarlo, estando en él plena y conscientemente, aceptando lo que pasa como actitud. Es entonces cuando podremos transformar lo que sucede, desde dentro, formando parte de la solución. Cambiará absolutamente nuestra vivencia interna, accederemos a toda la información que la situación tiene para nosotros: sobre el otro, sobre nosotros, sobre el contexto en que se da la conducta, facilitando acciones efectivas de mejora y dando mayor perspectiva de comprensión y actuación en la realidad. Dejaremos de sentirnos víctimas de nuestra vida, accederemos a nuestra energía para afrontar lo que sucede y así, hacer aquello que puede mejorar la situación, tanto en el momento presente como en el futuro.

Educar desde la aceptación nos convierte en personas más significativas para el otro, nos corresponsabiliza en lo que sucede, dejamos de culpar y nos centramos en la acción y sus posibilidades de transformación. Aceptar nos aporta la información que necesitamos sobre lo que sucede, retornándonos el control de nuestra vida. Educamos en un contexto en continuo cambio, que siempre es nuevo. No nos servirán las fórmulas que nos de nadie, ni la opinión del más reputado especialista. Es entonces cuando nos damos cuenta de lo importantes y magníficos que somos para nuestros hijos, somos las personas con las que auténticamente cuentan.

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