sábado, 15 de mayo de 2010

Entrenarse para ser gilip...

Bendito humor, que nos permite olvidar. Menos mal que tenemos ese recurso. Cuando reímos, no podemos pensar en otra cosa. Tiene el mismo efecto que meditar o respirar profunda y conscientemente. Desconéctese a continuación de cualquier absurdo pensamiento y ría un rato. Como afirma Luis Rojas Marcos en la contra de La Vanguardia del 26 de marzo de 2010, el humor nos sirve de escudo, para protegernos de las adversidades. Si, como él afirma tiene una importante red de conexiones afectivas y tiene un alto control sobre la propia vida, su nivel de resilencia, de asimilar y superar adversidades...puede estar a un buen nivel.

Les adjunto un hilarante artículo de Maro Piñeyro. ¿Cómo está usted de los titulillos a los que hace referencia en el artículo?

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¿Quién no se ha cruzado con un/a 'gilipuertas' alguna vez en la vida?. El espécimen 'gilipollus humanus', lo que en forma vulgar sería un/a gilipollas integral, vamos. Ese/a mismo que pasa de todo lo que no le interesa aunque ello implique riesgo o daño por un semejante, ese/a que parece un autista social (con todos los respetos por el autismo) donde solo tiene puesto el ojo en lo que le hace feliz o le causa satisfacción o rédito personal sin medir las consecuencias de sus acciones, ese/a que cree que todo está permitido para él/ella pero no para los demás, ese/a que encuentra argumentos -aun inverosímiles- para defender posiciones incívicas, ese/a que culpa 'al distinto' de todos sus males, ese/a que no reconoce su propia responsabilidad en lo que le ocurre, ese/a que se emociona viendo la televisión pero luego es un/a déspota en el hogar/trabajo, ese/a que insulta hasta la madre de Dios pero luego lo soluciona todo con un par de avemarías, ese/a que... (complete aquí con todo lo que se le ocurra, que es mucho). Pues he conocido a una persona que me ha dicho: "Pues sí, sé que soy vista como una gilip..., pero ¿sabes qué?, me da igual, y lo mismo, si supiera cómo serlo más, si alguien me enseñara a mejorar, no dudaría, si ello me trae más beneficios que los que obtengo ahora, total, lo que diga la gente me la suda". ¡Toma!

Imaginen por un instante esta situación: 'Escuela de Gilip..., o ‘Cómo aprender las claves para mejorar la gilip...’ U otra del tipo "De gilip... a cabrón sólo hay un paso" ¡Seguro que aquí hay negocio!. Ahora que todo está permitido. Ahora que podemos insultar abiertamente sin que nadie nos pida cuentas. Ahora que gozamos de máxima impunidad, sobre todo si tenemos dinero y podemos comprar a los mejores abogados… Montemos nuestras propias escuelas de gilip… y convirtamos la gilip… en un grado.





¡Ojo! No cualquiera puede ser un/a gilip… integral. Es necesario: una buena dosis de falta de respeto (a sí mismo, básicamente: lo demás, viene solo); mucha rabia e ira contenida que debe ser alimentada pacientemente y a diario; la codicia será nuestro reto; deberás tener celos de todo lo bueno y positivo que veas; muéstrate desconsiderado/a y trata de la peor manera posible a tus semejantes; sazona con un poco de crueldad… y -sobre todo- no tengas compasión. Por cierto: ¿Quién no se reconoce en alguna memorable actuación propia?...Todos tenemos algún titulillo, pero algunos ya van por el máster y haciendo el doctorado...¡Dese prisa!

Si conoce a alguien que cumpla con los requisitos, sugiérale que pase por nuestra oficina: le expediremos el título de GILIPOLLAS INTEGRAL, con el valor de CUM LAUDE. No damos abasto, se nos agotan los títulos: ¡corran a por el suyo!.

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