jueves, 4 de agosto de 2011

¿Tú eres el resultado de tí mismo?

A continuación, adjunto vídeo y texto que se atribuye a Pablo Neruda, pero no he encontrado nada que justifique que es de su autoría. Sí que he encontrado referencias relativas a Og Mandino (autor de El vendedor más grande del mundo, que fue un best seller mundial).  El texto suena bien, aunque algunos aspectos relacionados con la responsabilidad olvidan que hay cosas que no dependen de nosotros.

 Demasiado a menudo se juzga al débil, al pobre o al desposeído de su suerte, como si su situación fuera causa de su falta de saber hacer en el mundo. ¿Cómo se explicarían entonces las desigualdades y las injusticias?  No obstante, asumir más responsabilidad y tomar cartas en los asuntos de nuestra vida siempre podrá ayudarnos. Creo que el justo centro estaría en aquel rezo...

"Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; coraje para cambiar las que puedo y sabiduria para reconocer la diferencia"

A continuación, el vídeo recitado de este canto a la responsabilidad personal y al contínuo recuerdo de que las cosas pueden ser diferentes a como son y a como las vemos: siempre podemos cambiar nuestro punto de vista.



TU ERES EL RESULTADO DE TÍ MISMO

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente Tú, has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.

Nunca te quejes del ambiente o de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.


No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfréntate con calor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como niño.


Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.

Si Tú has sido el ignorante, el irresponsable, Tú, únicamente Tú, nadie pudo haber sido Tú.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas, sin alimento, morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo.
Reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.
 

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo, más libre y fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque Tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira por las mañanas, y respira la luz del amanecer. Tú eres la parte de la fuerza de la vida.


Ahora despierta, camina, lucha.

Decídete y triunfarás en la vida. Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

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