jueves, 10 de mayo de 2012

31 consejos para ver televisión en familia



En línea con la entrada anterior de la misma fecha, reproduzco los 27 consejos prácticos para ver la televisión en familia que propone FEDEPADRE (organización de padres de América latina). El fin es el de promover el uso positivo de la Televisión. El texto está adaptado a los vocablos españoles que utilizamos habitualmente.

Incluyo también 4 recomendaciones propias y un enlace als Fulls de la FaPaC, donde podemos ampliar este y otros temas.

1-. Los hijos deben ser enseñados por sus familias, tanto a ver espacios televisivos gratificantes y enriquecedores, como a no ver aquellos que le puedan degradar en su dignidad humana. Si las familias no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quién lo hará?
2-. Tenemos que enseñar a los hijos a que no hay que “ver televisión”, sino que hay que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y discriminación, que nos habilitará para ver aquello que nos conviene y no mirar aquello que no nos convienen ver. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿Qué queréis ver?, en lugar de preguntar ¿Queréis ver televisión?
3-. Para crear un criterio de selección al momento de ver televisión, debemos evitar tener encendida la televisión, cuando no hay nadie viendo un programa determinado.
4-. Un buen modo de afirmar las ideas anteriores, es no tener a mano el mando de la televisión. El “zapping”, o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, dado que esto es contrario al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos para ver la televisión.
5-. Nuestros hijos no deben tener un aparato de televisión en su habitación. Esta costumbre incentiva el aislamiento, provoca una adicción a la televisión y es contrario a la vida de familia. Debemos tener presente que una adicción desordenada a la televisión impide el juego de nuestros hijos, su creatividad y la convivencia familiar.

*Nota propia: los niños que tienen televisión en su cuarto tienen un rendimiento académico inferior a aquellos que no la tienen.
6-. Es conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión. Como todas las cosas, la televisión tiene “su lugar” en vida familiar, junto a otras actividades.
7-. No use la televisión como una “niñera electrónica”, dado que ella no cuida verdaderamente a nuestros hijos, especialmente si los dejamos ver “lo que están dando”. Cuando ambos padres trabajan, este criterio es especialmente importante.
8-. La capacidad de imitación que tiene el niño debe ser orientada hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares (Por ejemplo: científicos/as, deportistas, personajes dignos de ser imitados, artistas), y no hacia “héroes imaginarios”, “monstruos” y personajes inexistentes.
9-. Echarle la culpa a la televisión es la salida fácil. Los padres no debemos cesar en la lucha porque en casa se vea buena televisión, teniendo siempre presente que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad formativa de nuestros hijos.
10-. Si pueden, es muy conveniente que los padres acompañen a sus hijos mientras ven la televisión. De esta forma podremos conocer directamente los efectos que los programas que ven les producen en nuestros hijos.
11-. No todos los programas aportan lo mismo. Debemos preferir que en lo posible nuestros hijos vean aquellos espacios que tengan que ver con el desarrollo de valores, amor a la naturaleza, ocupación positiva del tiempo de ocio y cultivo de la cultura, a aquellos programas insustanciales o superficiales.
12-. No es conveniente que el niño vea el programa que se le antoje, tanto con la complicidad de su familia como a escondidas de ella. No conviene dar por sentado que todos los programas llamados “infantiles” tienen un contenido adecuado. Las familias debemos orientar a nuestros hijos en este sentido, lo que nos obliga a informarnos adecuadamente al respecto.
13-. Las familias debemos informarnos del contenido de los programas de televisión. Cualquier espacio que incluya erotismo, sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etc., no es apto para niños. Y las familias deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean. Para lograr esto, se pueden consultar guías de calificación de la programación de la televisión que se publican a instancias de organismos públicos legitimados.
14-. Hay que tener presente que los hijos deben aprender los valores morales antes que nada en el ámbito de la familia, y en la convivencia con las demás, y no en los personajes y acciones de la televisión.
15-. Las familias deben esforzarse por buscar alternativas a la televisión: deporte, visitas a museos y parques naturales, sesiones de teatro, proyección de videos, fomento de conversaciones familiares, y prácticas de acciones solidarias a favor de los demás.
16-. La “cultura de la imagen” debe llegar a los niños por medios que no sea exclusivamente la televisión, es decir, por fotografías, exposiciones, mapas y lectura.
17-. Inevitablemente, y no obstante nuestros esfuerzos, habrá contenidos televisivos contrarios a los valores familiares. Es por ello que los padres debemos fomentar que los programas sean analizados y conversados en reuniones de familia, por ejemplo en el espacio de las comidas, con la televisión apagada, claro. Esto no solo enriquece la comunicación familiar, sino que es una muy buena manera de dar un apoyo concreto a la educación de nuestros hijos, evitando que arraiguen malos contenidos televisivos en ellos.
18-. Las familias, poco a poco, pueden crear una videoteca con películas y documentales de interés para los niños.
19-. Los anuncios comerciales pueden ser tan peligrosos como los malos programas de televisión. Los padres debemos estar muy atentos para que la televisión no convierta a nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia. Nunca hay que hacer caso de la publicidad de juegos que inciten a la violencia, a la discriminación, y al racismo.
*Nota propia: debemos ser muy críticos ante la oferta desmesurada, promover nuestros valores frente a contravalores que se nos presentan y apagar los anuncios cuando corresponde. Considero muy importante que los anuncios sean analizados junto a ellos, desde la perspectiva moral familiar: pueden ser una gran oportunidad para confrontar los valores de los medios con aquellos que defiende nuestra unidad familiar. Hemos de aprovechar los malos programas y las malas influencias para enseñar a nuestros hijos qué es aquello que la familia rechaza (machismo, consumismo, intolerancia, discriminación, degradación, malos tratos, falta de respeto,…)

20-. Ver o no ver televisión no debe convertirse para los niños en un premio o castigo.
21-. Las familias, deben iniciar a sus hijos, según su edad y desarrollo, en una positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada de la mujer y del hombre y del sexo les sea trasmitida, poco a poco, por medio de la televisión.
22-. Las familias debemos luchar para que cualquier espacio de televisión infantil, sin ética, sin respeto a los valores y a los derechos de los niños, sea tipificado como un delito por la legislación nacional. La mala televisión infantil, o “programación basura” tiene su origen en el menosprecio a la dignidad del niño como persona.
23-. No debemos dejar que nuestros hijos vean televisión basura. Si estos programas de televisión son vistos por nuestros hijos, confundirán la realidad con la ficción, se desorientarán y equivocarán al comprender y valorar el sentido de la vida, e irán deformando su propia conciencia. Transigir con la mala calidad de aquellos programas de televisión inadecuados para los niños, dejándolos que los vean, equivale a transigir y hacerse cómplice de lo que distorsiona los valores y los derechos de la infancia.
24-. Las familias debemos organizarnos para exigir una televisión adecuada en horarios infantiles. Las actitudes groseras, los hábitos y comportamientos antisociales, las obscenidades del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la apología subliminal o directa de conductas reprochables, y cualquier menosprecio a la vida humana, deben ser erradicados, especialmente de los espacios que tengan a los niños como destinatarios.
25-. Ante una programación infantil con baja, discutible y reprobable calidad, las familias deben poner en marcha una actitud crítica adecuada y constructiva. Asimismo, debemos incentivar una buena televisión, resaltando sus buenos programas.
26-. Las familias y educadores deben hacer comprender a los niños que la televisión no es imprescindible ni el único medio para llenar su tiempo libre.
27-. El ejemplo resulta una terapia eficaz. Si la familia ve mucha televisión, o televisión de mala calidad, ¡con qué criterio van a evitar que sus hijos vean aquellos programas negativos para ellos!
Y algunas recomendaciones que añado
  • Eviten que los niños vean más de una hora al día de televisión.
  • Es saludable y recomendable que la televisión esté apagada durante las comidas o en las reuniones familiares.
  • Eviten contradicciones entre los adultos a la hora de utilizar la televisión: pacten al respecto.
  • Para los abuelos amantes de la televisión. Actualmente, muchos abuelos cuidan de sus nietos mientras los padres trabajan, por lo que muchos niños pasan gran cantidad de horas viendo televisión (dibujos animados, tertulias, miles de anuncios, programas donde se despedazan personas vía crítica). Además, la televisión que ven es poco alimenticia, e incluso destructiva para una buena formación personal, ya que distorsiona su visión de la realidad. Si están saturados de cuidar a sus nietos y necesitan sus propios espacios, hablen con sus hijos. Es necesaria esta conversación entre padres y abuelos: La tensión de los abuelos estresados y de los padres que observan cómo sus hijos pasan interminables horas ante la televisión debe ser resuelta a favor de los niños. Es fundamental priorizar la salud y buena formación de los niños, por encima de los intereses de todos nosotros, los adultos.

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