domingo, 1 de enero de 2012

Enseñemos a nuestros hijos a consumir: a la sociedad consumista no le interesa hacerlo

'Es necesario construir formas de consumo más racionales, que estén en concordancia con nuestros valores y realidad'

* Entrada actualizada el 13 de diciembre de 2016

Mis reflexiones de hoy están centradas en el consumo, que es una fuente de conflicto y división en las familias, de presión irracional e insostenible que determina que en muchos casos - para permitir que tengan de todo y ‘no les falte de nada’ –, vivamos por encima de nuestras posibilidades reales. El mayor problema de ello es que el día de mañana el aumento en la demanda de consumo de nuestros hijos será mayor y poner freno más tarde será difícil y fuente de enfrentamientos. Determinados ritmos de consumo no son sostenibles en muchas economías domésticas, no lo son para los recursos disponibles en el planeta y puede que no lo sean en el futuro de nuestros hijos, ya que ignoramos cómo vivirán ellos y ellas el día de mañana. En el futuro, las previsiones indican una bajada en los niveles de renta de las próximas generaciones e, incluso, una menor esperanza de vida. Cómo se afronten y prevengan los grandes cambios, dependerá de lo les enseñemos ahora, mientras somos responsables de su educación y de la transmisión de valores familiares.

¿Cómo sería preparar bien a sus hijos AHORA frente a los consumos futuros?
Me permito lanzar unas preguntas que, bien respondidas, pueden darles algunas claves a tener en cuenta:

¿Cómo será la sociedad y el mundo cuando mis hijos sean mayores?

¿Qué les ayudará a ser personas más felices, satisfechas y saludables?

¿Qué enseñarles para construir una vida donde la convivencia sea de calidad sin que el consumismo sea una fuente de conflicto, dificultad y frustración perpetua?

No parece ser que entre los objetivos de sociedades como la nuestra se encuentre poner freno al consumo, ni tan siquiera racionalizarlo. Si las claves de la recuperación económica se basan en el aumento del consumo y la sociedad capitalista está basada en el continuo crecimiento… ¿quién tendrá interés en alentar una sociedad basada en el SER más que en el TENER? Somos las familias las que podemos tomar decisiones y educar a nuestros hijos en un modelo de consumo compatible con nuestros auténticos valores, posibilidades y necesidades reales.

Es muy evidente que seguir los modelos de consumo que recibimos de la mayor parte de medios de comunicación entra en contradicción con los valores que muchos de nosotros decimos profesar y con nuestras posibilidades y necesidades reales. Por parte de los medios de comunicación también recibimos mensajes que van contra nuestra salud: la publicidad de productos alimentarios dirigidos a menores no está regulada, existe un acuerdo de autoregulación a la que pueden adherirse o no.  Los niños españoles están expuestos a una media de 20 anuncios de productos alimentarios no recomendables. Si no ponemos freno al consumo de publicidad y a su posterior compra, estamos comprometiendo la salud presente de nuestros hijos y, sobre todo, su salud futura. Para saber más sobre el tema vea la entrada La salud de nuestros hijos e hijas: alimentación saludable.

"Si no queremos ser engullidos por los modelos consumistas que no nos hacen más felices a nosotros ni lo harán a nuestros hijos, es hora de tomar la iniciativa: con valentía, estando alerta, con perspectiva de futuro y pequeños cambios."

Es en casa donde se aprende a consumir de forma responsable, a nadie le importan tanto nuestros hijos como a nosotros, ni nadie se beneficiará más de este tipo de educación que ellos y toda la unidad familiar. El resultado será que en nuestra familia la vida se ajustará a lo que cada una es, quiere ser y tiene. Si sucumbimos a la presión externa que recibimos todos, nuestra vida satisfará necesidades y prioridades que no son las nuestras: son las de la ley del mercado ¡COMPRE, COMPRE!

Si sus hijos son aún pequeños será muy fácil establecer pautas razonables, enseñarles a consumir con acierto y responsabilidad, a limitar sus deseos y ajustarse a lo que la familia ha decidido, a aceptar la realidad que tienen y a disfrutar más de aquello que no cuesta dinero.

En las horas de la verdad, cuando valoramos nuestra vida, en lo primero que solemos pensar es en nuestros afectos y nuestros amores: orientemos hacia aquí su educación. Lo material no nos hace más felices cuando tenemos las necesidades básicas cubiertas. 

Hasta Ikea se hizo eco en estos tiempos de crisis del refrán que dice:

No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita’

…pero invitándonos a comprar. ¡Ojo!

Les adjunto un enlace a documento pdf de CEAPA: Educación para un consumo responsable (978k, 8 páginas ilustradas. 

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