lunes, 30 de enero de 2012

La imprescindible relación padre-hija y su relación con una vida saludable y feliz

Autora de la imagen: Sarah Small
La niña que tiene una estrecha y positiva relación con su padre, con una amplia y profunda comunicación, una relación de confianza y apoyo por parte de él tiene un desarrollo afectivo y social más positivo. 

En este artículo hago especial incapié en los beneficios de la relación especial y estrecha entre padre e hija. Existe una creencia muy extendida: que las niñas necesitan más a sus madres que a sus padres para crecer y desarrollarse como futuras mujeres; maduras, emocionalmente estables y con autonomía emocional.  Pero esta creencia es errónea. La base de un armonioso desarrollo emocional femenino radica en una saludable, firme y segura relación con sus padres. Ello no significa que la relación con la madre deje de ser fundamental, imprescindible e irrenunciable. Mi afirmación significa que cada cual aporta una parte fundamental y que es necesario llamar a los papás a estar más presentes y reconocer su imprescinble y fundamental papel: para permitir que nuestras hijas sean felices, maduras e independientes.
La relación positiva con la figura paterna es un elemento de protección fundamental que dota de ventajas a las niñas:
  • Logros académicos. La implicación del padre, junto a la madre, en los temas escolares mejora más el rendimiento que si solo uno de ellos se implica. El valor de la doble implicación mejora exponencialmente el rendimiento escolar. Los estudios de Fan y Chen calcularon esta influencia en una mejora del 30% del rendimiento académico.
  • Prevención de embarazos prematuros. Las niñas que tienen una sólida relación con sus padres tienen menos dependencia afectiva de los chicos, siendo menos necesario que recurran al sexo como forma de obtener amor y reconocimiento. 
  • Tienen más seguridad en sí mismas y son menos dependientes
  • Se fijan más objetivos a largo plazo.
  • Evitan involucrarse en relaciones abusivas, tanto emocionales como físicas. 
  • Resisten mejor la presión de sus iguales (presión de grupo) frente al sexo prematuro, fumar, tomar drogas y alcohol. 
  • No dependen excesivamente de los chicos para sentirse a gusto consigo mismas. 
  • Muestran y defienden sus opiniones de forma más asertiva. 
  • Se relacionan mejor con las figuras de autoridad (profesores, jefes, ...)
  • Tienen más deseos de probar cosas nuevas y aceptar tareas que supongan un reto
  • Tienen menos posibilidades de caer en estados depresivos y de desarrollar trastornos alimentarios. 
¿Qué podemos hacer para cuidar y desarrollar relaciones más significativas, estrechas y comunicativas entre el padre y su hija?

1. Incorporar al padre de forma activa y cotidiana a la educación y acompañamiento de sus hijas. Debe prestarse especial atención a esta cuestión cuando los padres están separados. Aquellos padres que aman por encima de todo a sus hijos y son capaces de separar sus posibles diferencias con el otro progenitor, cuidan cuestiones como la referida: la presencia de ambas figuras en la vida de los niños. La relación padre-hija es fundamental y debe valorarse y fortalecerse.

2. Animar a que los papás destinen más tiempo a la relación con sus hijas. En ese tiempo no debe haber más miembros de la familia alrededor. Cuanto más tiempo pasen juntos más honestamente podrán comunicarse, para poder abordar cuestiones importantes y personales. Un recurso que los papás podéis utilizar es el de seleccionar 10 fotografías de vosotros mismos en diferentes épocas de vuestras vidas, especialmente de vuestra infancia y adolescencia. Se debe incluír una fotografía del abuelo de la niña, para saber más cosas sobre él. A continuación, dedicar al menos una hora a cada fotografía en diversas sesiones para explicar todo lo que sea posible de ese tiempo. Ello permitirá que vuestras hijas os conozcan más, que conozcan vuestra historia, sentimientos y procesos.

3. Explicar a las hijas lo importantes que son las relaciones con sus padres, para que las cuiden y las busquen como forma de bienestar, salud y felicidad. 


¿Qué actividades podemos hacer?
  1. Dos horas semanales exclusivas para cada hija. Asegurarnos de que padre e hija compartan, al menos, dos horas semanales en actividades que les involucren a ambos sin la presencia de otros miembros de la familia.
  2. Ver películas juntos. Especialmente aquellas que transmitan un mensaje positivo sobre la relación padre-hija.
  3. Leer libros en los que los padres se muestran tan capaces de educar a sus hijos como lo son las madres para criar a sus hijos.
  4. Observar y cuestionar juntos los anuncios y los mensajes que la sociedad lanza con la idea de que los padres son estúpidos e incomptentes para educar a sus hijos.
Lo importante es fortalecer los lazos y tomar profunda conciencia del poderoso valor que tiene el padre en la vida emocional y social de sus hijas.

Fuente: Linda Nielsen. Docotora en Psicologia educacional en la Wake University. Nielsen imparte el curso "Padres e hijas", único en su tipo en Estados Unidos. Es autora de  de Embracing Your Father: How to Build the Relationship You Alwasy Wanted with Your Dad (Estrechando lazos con tu padre: Cómo construir la relación que siempre quisiste con tu padre) (McGraw-Hill, 2004).  

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