domingo, 8 de enero de 2012

Una clase dividida

¿Por qué discriminamos? ¿Quiénes son discriminados y discriminadas en nuestras aulas, comunidades y poblaciones? ¿Somos justos por el hecho de seguir las normas? ¿Nos protegen las normas y las organizaciones actuales de la discriminación o la injusticia? Un 28% de alumnos en todas las aulas españolas son rechazados o ignorados por sus compañeros. Esto causa mucho estrés, dolor y disminuye las posibilidades de aprender. El vínculo y las relaciones con los demás son fundamentales para el desarrollo y la salud de todas las personas. Es por ello que una de las mejores formas de reducir el estrés son las relaciones con los demás. Pero, ¿qué pasa cuando los demas no nos tratan como a ellos les gustaría que les tratasen? ¿Qué te pasa cuando tienes 6, 8, 10, 12 ó 14 años y te rechazan o te ignoran niños y niñas de tu edad?

      A continuación, presento un antiguo video que está totalmente vigente. Muestra cómo casi cualquier persona, influída por el contexto y la situación, puede mostrar conductas moralmente reprobables, siendo violenta o racista. A discriminar se aprende. Y los ambientes lo propician. Un mal ambiente pervierte la actitud bondadosa de prácticamente todo el mundo, la presión del grupo tiene un poder equivalente a un ciclón. Preparemos a nuestros hijos desarrollando al máximo su juicio moral y sus valores. Vale la pena ver este vídeo hasta el final y reflexionar sobre las evidencias que nos muestra. ¿Cómo protegenernos y proteger a nuestros hijos y a los hijos de los demás de la injusticia?
      Considero que existen espacios especialmente vulnerables que deben estar protegidos y cuidados, como los espacios del patio, el comedor escolar, los juegos... No vemos lo que sucede, solo podemos saber lo que quienes pierden se atreven a contar. Muchos niños y niñas, muchos de los adultos que ahora estáis leyendo estas líneas sufren o sufrieron  humillaciones, falta de reconocimiento, insultos, segregación... Es obligación de todos los miembros de comunidades educativas cuidar y proteger los espacios educativos para que todos los niños puedan crecer en espacios nutricios. Es obligación y responsabilidad de todos los padres y madres velar e intervenir para formar moralmente a sus hijos vigilando, además, los espacios en los cuales se desenvuelve. Puede acabar siendo víctima o verdugo. La línea que separa ambas partes es demasiado delgada a menudo. 

Conferencia de Josep Mª Puig, catedrático de Teoría de la Educación en la UB. Miembro del GREM (Grup de recerca en educació moral)

Video: Una clase dividida. El límite entre el bien y el mal no está tan claro...

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